Quedamos con vernos en tu casa, a fumar Arguile un rato con unos amigos y beber esa botella de vodka que me mencionaste unos días atrás, me pediste que llevara mi guitarra, pues querías, mas que oírme, ver como le pongo sentimiento a cada canción que toco. La noche es cálida - y en mi mente estaba preparado para calentarla mas-, la luna tenía un brillo que me llama la atención por unos minutos, luego seguí con mi recorrido, llevo mi guitarra en la espalda, me molesta un poco, pero ignoro mi molestia, por que mi guitarra es como mi amante, así que por que no cuidarla y tratarla como lo merece?, decidí ponerme ropa ligera, para que le sea mas fácil desgarrarla en ese momento de esperado frenesí. Al llegar a su casa, al instante capté el olor a melocotón que obviamente provenía del Arguile y escuché que sonaba De Antes de Cultura Profética, que, aparte de ser mi canción favorita, me traía una infinidad de recuerdos.
Toqué tu puerta, al entrar a tu casa ví que no había nadie, era una trampa que sabía que montarías, solo estábamos tú, nuestras ganas de estar juntos,mil y un lugares sobre los cuales acostarte y yo.No me diste tiempo para saludar, apenas entré comenzamos a besarnos desesperadamente, te frené para preguntar donde estaban tus padres y me respondiste "no te preocupes, el cual asumí como un "no están, hagamos lo nuestro", volví a frenar tus labios para preguntar donde estaba tu hermano mayor -confieso que le tengo algo de miedo por que mide aproximadamente 1,81 metros y le calculo unos 92 kilos de puro músculo- y solo me dijiste tres palabra, que a pesar de ser un poco cliché me derritieron como la nieve en verano "Cállate y besame". De la entrada pasamos al sofá extremadamente cómodo de tu sala, jugabas con mi cuerpo, lamías mi ombligo, te paseabas por mi cuello.
Gradualmente subimos la intensidad, tu perro me desconcentraba en mi labor - pero como soy experto en ignorar la mayoría de las cosas decidí no hacer la excepción con este pequeño detalle-, la cargué, ella iba con las piernas abiertas, rodeando mis caderas, besándome todavía, como si se le hubiese perdido algo en mis labios que no lograba encontrar por el simple hecho de que no querías encontrarlo. Terminé arrecostándola en la mesa de la cocina, tiramos todo lo que estaba sobre la mesa, excepto el Arguile decidimos jugar un poco con nuestros cuerpo, y comenzamos a intercambiar el humo que aspirábamos,con el detalle de que al filtro lo llenamos con parte de la botella de vodka, para darle ese sabor a la noche que tanto nos encantaba. Nos embriagamos en un dos por tres a punta de besos, por así decirlo.
Hubo un momento en el que no pudiste mas con la abstinencia y desgarraste mi camisa como si fuera una hoja de papel y yo en el desespero -y falta de experiencia- por quitarle el sostén, lo rompí, poco a poco nos quitamos la ropa prenda por prenda en intervalos de tiempo que iban acordes a un periodo de placer-que aún, hoy, no logro entender-, hasta quedar como dios nos trajo al mundo y como nos vamos cuando morimos, subimos tambaleando por las escaleras, me abrió la puerta de su cuarto, pero yo la ignoré y seguí directo hacia el cuarto de tus padres, nos acostamos ahí y comenzamos a hacer de las nuestras, mi lengua sobre tu cuerpo, la tuya sobre el mio, y todo al ritmo de mi grupo de Reggae favorito, Cultura Profética, para cuando terminamos ya se me había hecho tarde pero no me importaba, solo me preocupaba por repetir lo que habíamos hecho unos minutos atrás , pues, no había quedado satisfecho, en realidad en un momento llegué a pensar que nunca lo estaría. Me dijiste que tocara mi guitarra, pero yo, preferí tocarte a ti, preferí que vieras el sentimiento que ponía con cada parte que tocaba de tu cuerpo.
No sabía si lo que sentía era satisfacción o si era que mi corazón al fin se juntaba con el tuyo, después de dormir un rato, desperté y al ver tu rostro me enamoré de ti, después de verte un centenar de veces, me enamoré de ti por primera vez. Pensé que sabía separar el sexo y el amor, pero vi que estaba equivocado, comencé deseándote y terminé queriéndote, a pesar de tanto tiempo que pasamos juntos esa noche, el tiempo hizo sus típicas maldades y todo pasó verdaderamente rápido, quise grabar esa noche, y la única manera en la que podía hacerlo era escribiendo una canción sobre este momento, tomándote una foto y guardándola debajo de mi almohada, para soñar con tu cuerpo desnudo todas las noches y verla de vez en cuando el día. Pasé de lo sexual a lo emocional sin darme cuenta, hubo un momento en el que dejamos de practicar sexo y comenzamos a hacer el amor. Después de esa noche te vi con otros ojos, te vi con ojos enamorados, apasionados, ansiosos por saber que sucedería con nosotros después de esa noche.Luego de vestirnos y vernos a los ojos un rato decidí irme a mi casa, quise cerrar con broche de oro y me despedí con un "te amo" y un "espero mucho de nosotros" que iba grabado en un beso y un abrazo. Tu respuesta a esa tan sentimental despedida terminó destrozando mi recién enamorado e ilusionado corazón , me dijiste "No mezcles sexo con amor, nunca". Yo me hice el duro diciéndole "Nunca lo hago" cuando en realidad quería gritar que me había enamorado accidentalmente.
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