Tu, que no le das ninguna señal de vida a alguna ilusión, la que me desea y lo disimula perfectamente, la que me ignora, la que como un imán atrae a este trozo de metal anticuado. Cuando nuestras miradas se cruzan bailan entre si, dejando una estela de dudas que, como el humo de mis cigarrillos, se esfuma con el pasar del tiempo. Tu, que eres el espécimen perfecto para mi, la muestra mas pura de feminidad, me enloqueces.
Yo, que me había resignado, que pensaba que, como en la vida real, nunca tendría lo que mas deseaba, que nunca tendría lo mejor. Tu que me has enseñado que lo mejor no solo lo obtienes en sueños, que le has dado una vuelta total a todos mis pensamientos, a todos mis principio.
Si me lo permites, cumpliré todos tus sueños, seria tu recompensa por haber cumplido los mios; Te daré todo lo que quieras, por haberme dado todo lo que necesitaba.
Has roto esa muralla de conformismo que rodeaba mi vida, has cambiado la forma en que veo las cosas.